Una historia sobre Japón.
Día 1. Salimos de Madrid un lunes al mediodía. Ya en el aeropuerto nos dieron buenas noticias, no podíamos hacer el check in del enlace entre Múnich y Japón por un problema con la web de ANA, lo que nos garantizaba tener que correr por la terminal alemana. Para colmo de males el primer vuelo salió con retraso y ya estábamos acariciando el tiempo mínimo entre enlaces. El vuelo hasta Tokio resultó ser un infierno, como era de suponer. La estrechez de los asientos, las luces apagadas y la obligación de dormir me volvieron tan loca como en otras ocasiones. No fui capaz de entretenerme ni con un manga de Final Fantasy en inglés que había en la pantalla de delante del asiento en el avión. Luego Tokio. Llegamos a la capital nipona el martes por la tarde sintiéndonos, parafraseando a Sabina, más raros que un pato en él Manzanares. El yet lag , las horas de incomodez y la falta de sueño mezclados con el gran barullo de Tokio. Los trenes abarrotados y silenciosos, los tokiotas vestidos co...